martes, 30 de marzo de 2010
La invención de Bioy: Lost disparó las ventas de Bioy Casares
La semana pasada se emitió en EE.UU. el cuarto capítulo de la cuarta temporada Lost, serie que desvela a millones de personas en todo el mundo. En una escena uno de los personajes aparece leyendo un libro: "La invención de Morel", de Adolfo Bioy Casares. La editorial que tiene los derechos de la novela en EE.UU. se vio venir el fenómeno y la reeditó. Hoy ya figura entre los cien libros más vendidos de suspenso en Amazon.com.
Los creadores de la serie reconocieron que, entre otros textos, se inspiraron en La invención de Morel: ¿Cuánto hay de La Invención en Lost?
domingo, 28 de marzo de 2010
Diario de la Guerra del Cerdo: Hoy

Adolfo Bioy Casares, escritor argentino que lamentablemente se perdió en el imaginario hasta llegar a ser casi parte del mítico Borges, escribió hace varios años un libro que se llamaba Diario de la guerra del Cerdo. En él pintaba una sociedad de jóvenes que, acuciados por la desesperanza, la injusticia y los males sociales, se dedicaba a cazar ancianos a quienes consideraban en cierta medida responsables de seguir ocupando un espacio y de haber hecho posible la desesperanza reinante. Cruel e inhumano como parece el tema, tal vez podría servir para una reflexión más profunda. El mundo en que viven hoy gran parte de los jóvenes es también fruto de las actitudes individuales de los que pasamos por la vida sin querer hacernos cargo de las consecuencias de nuestros actos. La historia del mundo en el último siglo nos está enrostrando nuestra falta de compromiso y, sobre todo, nuestra falta de reflexión al momento de actuar.
Búsqueda individual de riqueza y acumulación de bienes innecesarios, proliferación de armamentos, sucesivas guerras inexplicables, contaminación de la atmósfera y las aguas, extinción de miles de especies animales y vegetales, contenidos educativos hipócritas porque no educan en lo más importante, que es el aprender a pensar, reemplazo de los principios hipocráticos de la medicina por ganancias sin límite para los laboratorios que son los amos y producen sustancias que sólo mucho tiempo después se descubre fueron criminalmente responsables de efectos nocivos para la salud, ante un silencio cómplice de los médicos, pérdida del sentido de la justicia a favor de astucia de abogados, con abundantes arreglos extrajudiciales que no dejan sentada jurisprudencia y permiten que criminales de guante blanco sigan causando daño, creación de costosos foros internacionales que no cumplen su rol y bajan la cabeza ante el más poderoso, actividades políticas espurias y a sabiendas mentirosas, instituciones vergonzosas donde se tejen complicidades y negocios, aniquilación de cualquier grupo humano que haya osado tratar de cambiar el “sistema” (nombre con que se conoce a la inmunda relación de poderes reinante), religiones preocupadísimas en acumular bienes materiales y con enfoque principal en la actividad sexual de sus adeptos, pero no con el comportamiento humanista.
Por María Luisa Etchart.
http://boletinargentino.blogspot.com/2009/10/argentina-diario-de-la-guerra-del-cerdo
Los Hombres Mediocres de José Ingenieros: algunos conceptos
- Sobre la psicología de la vejez: La sensibilidad se atenúa en los viejos y se embotan sus vías de comunicación con el mundo que les rodea; los tejidos se endurecen y tornansé menos sensibles al dolor físico. El viejo tiende a la inercia, busca el menor esfuerzo (...) A medida que se envejece tornase el hombre infantil, tanto por su ineptitud creadora como por su achicamiento moral (Ingenieros, 2007: 134-135).
- Sobre la democracia: Hasta ahora no ha existido una democracia efectiva . Los regimenes que adoptaron tal nombre fueron ficciones. Las pretendidas democracias de todos los tiempos han sido confabulaciones de profesionales para aprovecharse de las masas y excluir a los hombres eminentes. Han sido siempre mediocracias. La premisa de su mentira fue la existencia de un pueblo capaz de asumir la soberanía del Estado. No hay tal: las masas de pobres e ignorantesno han tenido, hasta hoy, aptitud para gobernarse: cambiaron de pastores (Ingenieros, 2007: 165).
Sentires
Pasaste de nuevo frente a mí. No sé si registraste mi presencia allí como tantas tardes en que sé, te diriges a la Facultad de Artes. Yo estaba como siempre, a la entrada de la céntrica galería. Esa por la que pasas tantas veces.
Te conozco sobradamente aún cuando quizás no lo creas posible. Es más, el rumor de tus pasos, aproximándose, largos, seguros, lo percibo y distingo de otros de inmediato. Entonces espero. Hago una pausa en la canción que intento ejecutar en la vieja armónica y te espero. Sé que sólo un instante nos separa del encuentro que imagino próximo y a la vez tan distante. Es que el mismo durará lo que permita tu prisa del día.
Una nota más quiero extraer de la armónica. Así, segura y armónica, en cada paso que das te aproximas y es quizás con algo de ironía, que quiero acompasar mi canción al ritmo de tu caminar.
Enseguida, el signo que distingue tu presencia se hace patente en mí. Es una percepción profunda, sutil, que todo lo inunda y persiste, como una esencia que, al menos por un momento más, prolonga tu cercanía.
Es éste un perfume de las más exquisitas fragancias. Aroma que te delata y muestra única, separada, como elegida e inigualable a nada conocido.
En el movimiento del aire que desplazas al caminar y que percibo como suave brisa o caricia de niña enamorada, adivino la esbeltez de tu figura.
Pasas a mi lado y aunque no lo creas, siento en mi rostro, la sombra de tus cabellos, movidos por suave brisa de otoño.
Otras veces te siento acompañada y adivino una compañera o quizás, una amiga que va contigo. Es allí cuando registré, más de una vez, tu cantarina voz, tu risa sonora…
Te siento de mil formas distintas. Adivino a lo lejos y compruebo cuando pasas frente a mí, hasta como estás vestida ese día. Como hoy, cuando con botas de fino cuero, pantalones, una blusa y una campera tejida, echada sobre los hombros, pasaste como paseando.
Te conozco y a la vez te imagino de mil formas diferentes. Es que aún cuando te sentí tan cerca tantas veces, hay detalles en ti que no puedo o no encuentro palabras, entre las que conozco y comprendo, también por mi experiencia, para explicar cabalmente mi percepción. Entre ellas, el indescriptible, al menos para mí, color de tus ojos o el brillo de tu cabello, que siento el más bello, quizás semejante a las alas del mirlo, cuyo canto alegra mis horas.
Cómo y con qué comparar el color de tus labios o del brillo con que adornas las uñas de tus manos. Esas que mueves como alas de mariposas en vuelo, cuando pasas conversando animadamente a mi lado.
Te preguntarás en donde reside mi dificultad para delinear, con mayor detalle, esta particular percepción de tus colores, aún cuando los intuyo como ricamente armoniosos.
Es que no sé si coincidiríamos en nuestro modo de describirlos, ya sea por tu sensibilidad a sus múltiples modos de expresión o sus variados tonos, que presiento, combinas hábilmente en tus creaciones visuales o quizás simplemente sea que desde siempre, me conocen aquí como “El Ciego”.
Te conozco sobradamente aún cuando quizás no lo creas posible. Es más, el rumor de tus pasos, aproximándose, largos, seguros, lo percibo y distingo de otros de inmediato. Entonces espero. Hago una pausa en la canción que intento ejecutar en la vieja armónica y te espero. Sé que sólo un instante nos separa del encuentro que imagino próximo y a la vez tan distante. Es que el mismo durará lo que permita tu prisa del día.
Una nota más quiero extraer de la armónica. Así, segura y armónica, en cada paso que das te aproximas y es quizás con algo de ironía, que quiero acompasar mi canción al ritmo de tu caminar.
Enseguida, el signo que distingue tu presencia se hace patente en mí. Es una percepción profunda, sutil, que todo lo inunda y persiste, como una esencia que, al menos por un momento más, prolonga tu cercanía.
Es éste un perfume de las más exquisitas fragancias. Aroma que te delata y muestra única, separada, como elegida e inigualable a nada conocido.
En el movimiento del aire que desplazas al caminar y que percibo como suave brisa o caricia de niña enamorada, adivino la esbeltez de tu figura.
Pasas a mi lado y aunque no lo creas, siento en mi rostro, la sombra de tus cabellos, movidos por suave brisa de otoño.
Otras veces te siento acompañada y adivino una compañera o quizás, una amiga que va contigo. Es allí cuando registré, más de una vez, tu cantarina voz, tu risa sonora…
Te siento de mil formas distintas. Adivino a lo lejos y compruebo cuando pasas frente a mí, hasta como estás vestida ese día. Como hoy, cuando con botas de fino cuero, pantalones, una blusa y una campera tejida, echada sobre los hombros, pasaste como paseando.
Te conozco y a la vez te imagino de mil formas diferentes. Es que aún cuando te sentí tan cerca tantas veces, hay detalles en ti que no puedo o no encuentro palabras, entre las que conozco y comprendo, también por mi experiencia, para explicar cabalmente mi percepción. Entre ellas, el indescriptible, al menos para mí, color de tus ojos o el brillo de tu cabello, que siento el más bello, quizás semejante a las alas del mirlo, cuyo canto alegra mis horas.
Cómo y con qué comparar el color de tus labios o del brillo con que adornas las uñas de tus manos. Esas que mueves como alas de mariposas en vuelo, cuando pasas conversando animadamente a mi lado.
Te preguntarás en donde reside mi dificultad para delinear, con mayor detalle, esta particular percepción de tus colores, aún cuando los intuyo como ricamente armoniosos.
Es que no sé si coincidiríamos en nuestro modo de describirlos, ya sea por tu sensibilidad a sus múltiples modos de expresión o sus variados tonos, que presiento, combinas hábilmente en tus creaciones visuales o quizás simplemente sea que desde siempre, me conocen aquí como “El Ciego”.
Alfredo Mors.
Cuento seleccionado en el Certámen de Relatos "BREVISIMO".
viernes, 26 de marzo de 2010
Postales de Buenos Aires
Mi Buenos Aires Querido
Sentado al borde de una silla desfondada,
mareado, enfermo, casi vivo,
escribo versos previamente llorados
por la ciudad donde nací.
Hay que atraparlos, también aquí
nacieron hijos dulces míos
que entre tanto castigo te endulzan bellamente.
Hay que aprender a resistir.
Ni a irse ni a quedarse,
a resistir,
aunque es seguro
que habrá más penas y olvido.
Juan Gelman
Foto: Pintura de Alfredo Mors
mareado, enfermo, casi vivo,
escribo versos previamente llorados
por la ciudad donde nací.
Hay que atraparlos, también aquí
nacieron hijos dulces míos
que entre tanto castigo te endulzan bellamente.
Hay que aprender a resistir.
Ni a irse ni a quedarse,
a resistir,
aunque es seguro
que habrá más penas y olvido.
Juan Gelman
Foto: Pintura de Alfredo Mors
Socialismo según Yupanqui
“El trabajo es cosa buena, es lo mejor de la vida;
pero la vida es perdida trabajando en campo ajeno.
Unos cinchan como trueno y es de otros la llovida” .
Atahualpa Yupanqui.
pero la vida es perdida trabajando en campo ajeno.
Unos cinchan como trueno y es de otros la llovida” .
Atahualpa Yupanqui.
Concurso Literario: Entre Borges y Arlt
Propuesta:
La consigna es escribir un "encuentro imaginario" entre Jorge Luis Borges y Roberto Arlt.Vale: cuento, poema, ensayo, sainete, oda, etc...
Jurado: De primera categoría.
Premio: Publicación (en su momento se dirá el sitio) y un libro de Borges o Arlt (a elección).
Reglas: que no tenga más de 10 páginas (sujeto a reducciones para su publicación) en letra times new roman 12, interlineado 1,5.
Plazo: 27 de septiembre de 2010.
Enviar a: mariana_valle17@hotmail.com. Con: nombre y apellido, seudónimo (optativo) y dni.
1. Borges y Arlt: vidas paralelas
Con harta frecuencia se han trazado paralelismos y efectuado comparaciones entre los denominados grupos de Florida y de Boedo, que surgieron en Buenos Aires allá por la década de 1920: inclinado, según dicen los que saben, a lo "estetizante" el primero; a lo "social", el segundo. (A mí me cuesta aceptar la incompatibilidad de las categorías —si fueran tal cosa— de "estetizante" y "social": creo que nadie puede ser "absolutamente" estetizante ni "absolutamente" social; creo —por ejemplo— que nada impide que un libro esté muy bien encuadernado y que, al mismo tiempo, sea aburrido.)
Aun aceptando —por cierto que a regañadientes— la existencia de ambos grupos, y, por añadidura, con la posesión de dichas características distintivas, hay un hecho mucho más decisivo que tiende a invalidar o a hacer irrelevante su acción, y es que las obras literarias jamás se han originado en sociedades colectivas sino que siempre han sido fruto exclusivo de la creación individual. La opinión contraria —la que ve las obras como resultado de la acción del grupo— parece sustentarse, más bien, en una especie de criterio de eficacia colectiva, criterio maravillosamente aplicable al fútbol y a otros deportes de conjunto, pero de ningún modo admisibles en lo personal por excelencia: la creación artística.
Acaso como una extensión adicional de aquel afán clasificatorio, suele hablarse también de una suerte de "vidas paralelas" entre los dos escritores que más vigorosamente representarían a uno y otro grupo: Jorge Luis Borges y Roberto Arlt.
Inclusive los escritores más diminutos son multifacéticos: con mayor razón sería absurdo despojar de sus muchas riquezas a escritores tan valiosos como Borges y Arlt para dejarlos reducidos a los tristes esqueletos de, respectivamente, "estetizante" y "social".
Lo cierto es que Borges y Arlt se inventaron a sí mismos sendos caminos literarios: caminos propios, personalísimos, inimitables e intransferibles. Y estos caminos —ahora sí, y sólo en este sentido, "vidas paralelas"— parecen no haberse tocado nunca.
Proveniente de una familia inmigrante de lengua no española, Arlt fue argentino de primera generación, inculto (en la acepción académica de la palabra), tumultuoso, osado, intuitivo, vital, de grueso sentido del humor.
Borges, en cambio, pertenecía a una antigua familia argentina, acomodada y tradicional, en cuya casa había muchos libros y se hablaban correctamente el español y el inglés; Borges era tímido, miope, tartamudo, estudioso, sutil, inteligentísimo e infinitamente transgresor y revolucionario (como jamás podrían serlo —y ni siquiera imaginarlo— los transgresores y revolucionarios "profesionales", hechos de escenografía y caracterización teatral, y repetidores de frases viejas y de decires cristalizados).
Ambos son ajustadamente coetáneos: Borges nació el 24 de agosto de 1899; Arlt, el 2 de abril de 1900; de manera que, si el azar lo hubiera consentido, podrían haber sido compañeros de clase. Difieren en que Arlt murió relativamente joven, a los cuarenta y dos años, el 26 de julio de 1942, y Borges muy anciano, a los ochenta y seis, el 14 de junio de 1986.
Este artículo se publicó dos veces, según se informa a continuación:
1993. Borges y Arlt: las paralelas que se tocan. Anthropos. Revista de documentación científica de la cultura (director: Ramón Gabarrós Cardona), Nos. 142-143, Barcelona, marzo-abril 1993.
1996. Borges y Arlt: las paralelas que se tocan. Proa (director: Roberto Alifano), No. 25, Buenos Aires, septiembre-octubre 1996, págs. 47-55.
1993. Borges y Arlt: las paralelas que se tocan. Anthropos. Revista de documentación científica de la cultura (director: Ramón Gabarrós Cardona), Nos. 142-143, Barcelona, marzo-abril 1993.
1996. Borges y Arlt: las paralelas que se tocan. Proa (director: Roberto Alifano), No. 25, Buenos Aires, septiembre-octubre 1996, págs. 47-55.
Disponible en el sitio web: http://www.ucm.es/info/especulo/numero11/arlt_bor.html
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